El pasado día 15 de octubre, tuvimos el placer de asistir a la WELL Conference que se celebró en Barcelona.

Es el evento más relevante en torno a la certificación WELL que evalúa la salud y el bienestar de las personas en los edificios.

Disfrutamos de la presencia de los más distinguidos ponentes nacionales en este ámbito. Ann-Marie Aguilar, directora de operaciones en Europa del International WELL Building Institute™ (IWBI™) y también participaron Actiu, CBRE, Deerns y Grupo Lledó, entre otros..
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¿Qué es Well?

El Estándar de Construcción WELL o Certificación WELL conjuga las mejores prácticas en diseño y construcción con intervenciones en materia de salud y bienestar de los usuarios de los edificios, poniendo en el punto de mira las sensaciones y percepciones de las personas en el interior de los edificios.

Pasamos en torno al 90% del tiempo en espacios cerrados (edificios, vehículos, etc.). Por ello, los edificios en los que vivimos, trabajamos y nos relajamos tienen un profundo efecto en nuestra salud, bienestar y productividad. En este marco nace en 2014 la certificación WELL, el certificado para edificios centrado en el impacto que tienen los edificios en los usuarios. La certificación WELL es un sistema de puntuación dinámico para edificios y comunidades que permite identificar, medir y monitorizar las características de los espacios construidos que impactan en la salud y el bienestar de los ocupantes. Está basado en el rendimiento y no en la prescripción.

Esto se consigue mediante la aplicación de estrategias, programas y tecnología diseñadas para fomentar un estilo de vida activo y saludable y a reducir la exposición de los ocupantes a diferentes sustancias contaminantes y/o ambientes inadecuados.

¿Cuáles son las 10 áreas de actuación WELL?

La certificación WELL consta de 10 áreas de actuación, incluyendo cada una de ellas una serie de medidas, algunas de ellas obligatorias y otras opcionales, para la consecución de la certificación:

Aire: eliminación de las sustancias nocivas del aire, prevención de la contaminación y purificación del aire para garantizar una buena calidad del aire interior.

Agua: filtración, tratamiento y localización estratégica de puntos de agua para favorecer la hidratación del usuario, sin necesidad de recurrir al consumo de bebidas azucaradas.

Alimentación: establecimiento de opciones alimenticias saludables y promoción de una alimentación sana.

Iluminación: acceso a luz natural, y mejora de la calidad de la luz artificial con el objetivo de reducir las interferencias con el ritmo circadiano de las personas.

Movimiento: promoción e incorporación de actividades que permitan llevar una vida activa.

Confort térmico: adecuación del espacio para maximizar el confort térmico.

Sonido: minimización de la contaminación acústica en los espacios interiores que podrían perjudicar la salud y el bienestar de las personas.

Materiales: identificación, evaluación y gestión de los componentes nocivos que puedan contener materiales de nuestro entorno para reducir la exposición de las personas.

Mente: generar estrategias en los espacios construidos que contribuyan a la salud emocional y cognitiva de los usuarios.

Comunidad: compromiso para forjar una comunidad integradora e inclusiva.

  10+1: Innovación

Las herramientas vinculadas con la innovación son un concepto nuevo en la Certificación WELL, que permiten proponer estrategias más allá de los requerimientos actuales con el objetivo de abrir el camino al desarrollo de nuevos recursos. La mejora continua y la búsqueda de la excelencia para crear espacios y entornos saludables con nuevos instrumentos son parte clave de la filosofía WELL.

¿Por qué un espacio WELL?

Los espacios interiores deberían favorecer experiencias confortables y saludables para asegurar el bienestar de las personas. En una empresa, la implantación de la certificación WELL supone un importante valor añadido que, además, refuerza la satisfacción y productividad de los empleados y/o usuarios. También, facilita la atracción y retención de talento, clientes e inversores. En un momento en el que el desarrollo sostenible de la sociedad, y, en especial del sector de la construcción, es una cuestión fundamental, la generación de un entorno saludable deben constituir la base. El impacto positivo en la salud, la mejora de la calidad del sueño o mayor energía, son algunos de los beneficios que se han demostrado tras la implantación de los conceptos de este estándar. Asimismo, se obtiene el reconocimiento y diferenciación en el mercado, liderando los cambios y obteniendo un retorno de la inversión, al tiempo que se revalorizan los activos.

 

 

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